¿Microcuento? ¿Creen que soy escritora de cuentos o qué? Ah... olvídenlo. [Momento de irá sin sentido] Ya me he quejado mucho. A ver si puedo... no soy buena ni con los cuentos pero esta historia me recordó a la canción de Coldplay Paradise y como es mi grupo favorito supongo que me ayudará a hacer un microcuento. Saben, soy tan mala que tuve que buscar en internet las caracteristicas de un microcuento y como no pude me he metido en los blogs de todos para darme una idea... pero bueno... aquí está el mío.
---Aquí inicia---
Era invierno y lo recordaba perfectamente... la pipa del abuelo estaba en la estantería como hace dos inviernos y afuera llovía, como siempre cuando iba a visitar a la abuela. Podría decirse que ella extrañaba a su abuelo y siempre deprimida se sentaba en la silla del abuelo, al leer, para recordarlo. Su madre se preocupaba mucho, ella vio como murió el abuelo y cualquier cosa podría pasar por su cabeza.
H era una niña especial, muy solitaria y muchas veces hablaba sola. Su madre sabía que su lugar favorito en el mundo de H era el columpio que su padre colgó el verano anterior a su muerte y siempre pensando como si lo extrañara. ¡Ah, pobre H! Era una niña tan sola, o eso siempre pensaba su madre.
Lo que quizá nadie sabía de H es que ella no se sentía sola... de hecho le gustaba mucho su eterna soledad. La silla del abuelo era muy cómoda, lo suficiente para leer y el columpio que le puso su padre, que le había pedido desde que se mudaron a la nueva casa, era algo acogedor. ¿Pero en qué tanto pensará H? A veces imaginaba cosas... como las voces que la retaron a empujar al abuelo hacia ese risco o los seres del columpio que la convencieron de ahorcar a su padre con su soga de trabajo. ¡Ah, pobre H!, era una niña tan sola.
Otros días pensaba en las miles de veces que el abuelo la regañaba negándole la silla mecedora y se burlaba de ella comiendo esas avellanas que apenas se tragaba y dejaba caer al piso provocandole asco. Otros días pensaba en las ocasiones que le insistía a su padre que le pusiera el columpio y él la regañaba dandole pequeños golpecitos en la cabeza para reirse y sentarse como todos los días a gritar que quería comer, o que estaba cansado o que realmente deseaba descansar tranquilamente, igual que el abuelo.
-H, ven por tu chocolate-vocifero su madre.
H corrió hacia la cocina y miró a la abuela, vieja y arrugada, sonriendole, H le regresó la sonrisa aunque le daba asco verle las arrugas. Sonrió al ver su taza favorita con el chocolate humeante, sorbió un poco pero brincó sorprendida. De nuevo se quemó con el chocolate... ¿cuántas veces tenía que repetirle a su madre que detestaba el chocolate tan caliente? ¡Ah, pobre H!, era una niña tan sola. Miró hacia las cenizas de su padre que estaban encima de la chimenea, en una caja de caoba barnizado... Tal vez las cenizas de su madre se verían mejor en una caja de plata.
Esbozó un sonrisa.
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Mmm... supongo que tengo que mejorar mucho mi sentido del miedo. Quisiera escribir cuentos que realmente asustaran... tengo que practicar. Díganme que les pareció y cómo puedo mejorarlo... H es una niña que ha estado en mi cabeza desde hace mucho y quería al fin plasmarla...¿les gustó? En fin. También disculpen las mala ortografía (referente a acentos y eso) detesto mi corrector de internet y no lo sé usar bien.
Saludos!! :P
By: Mylo [BAED]

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